“El otro día me encontré en una situación curiosa, resulta que estaba yo tranquilamente en mi casa durmiendo una pequeña siesta en el sofá cuando una llamada a mi móvil me despertó, era mi amigo Rubén, tenía el capricho de tirarse a un pozo y me pidió que le acompañara en su tarea, claro yo como tenía que darle el gusto pues me llevé un chapuzón”

 

¿Cuantas veces te ha pasado eso de que has hecho algo que no querías solo por complacer a alguien?

Seguramente más de las que deberías, probablemente la habilidad de decir que no sea una de las habilidades sociales más difíciles de llevar a cabo, de hecho hay demasiada gente que tiene serios problemas con esto, hasta el punto de ser complaciente en todo momento con tal de que los demás no se enfaden.

La excesiva complacencia es un patrón de conducta muy negativo, es necesario dejarla de lado y fomentar nuestro derecho a decir que no, de lo contrario podemos encontrarnos con bastantes problemas:

– Favorecer la “felicidad” de los demás haciendo cosas que no quieres para mantenerlos contentos implica que dejes de lado la tuya propia.
– Habrá ocasiones en las que te sientas incómodo con las situaciones a las que accedes por tu excesiva complacencia, entre otras cosas porque pueden violar tus principios, ¿ponerte entre la espada y la pared y escoger espada sin dudar?
– ¿La solución de poner excusas con tal de no decir que no directamente? Vale muy bien, y ¿si te pillan en la mentira? Ahora si que quedas mal y con razón
– Tu autoestima se ve minada por esa costumbre de poner a los demás por delante de forma sistemática, ¿que hay de ti? ¿de lo que quieres tu?

 

¿Que puedes hacer para desterrar la complacencia?

 

Grábate esto en la cabeza: NO PUEDES GUSTARLE A TODO EL MUNDO

Lo siento, se que quieres ser la mejor persona que jamás se ha visto sobre la faz de la Tierra, romper esa ilusión es duro pero piensa una cosa: en un debate entre una persona a favor A y otra a favor de B, donde A y B son opuestas y excluyente ¿con quien te quedas? Lo siento pero el de la opción que no escojas sentirá cierto resquemor hacia ti. ¿No escoger ninguna? Entonces ambos tendrán ese sentimiento por tu incapacidad para decidir. ¿Escoger ambas? Serás tratado de “chaquetero” por ambos y a ambos le caras mal.

Cuando te sientas en la tesitura de ser complaciente piensa en ti, ¿que te apetece? ¿que te viene mejor en ese momento? Respira hondo, piensa un poco y toma una decisión basada en tu criterio.

Trabaja tu autoestima: probablemente tu afán de ser complaciente tenga como base una baja autoestima, ama lo que eres y respétate.

 

2. Aprende y practica nuestro maravilloso derecho asertivo: decir que no

Entiendo que es muy difícil decir que no, con lo corta que es la palabreja y que castigo nos da. Piensa una cosa: No se acaba el mundo por decir que no a algo que no nos apetece, lo máximo que puede pasar es que se produzca una selección natural de las especies, o dicho de otra manera, las personas que están a tu alrededor por interés se irán alejando de ti. ¿Eso es malo? Si lo piensas bien, la realidad es que no, con lo cual tampoco pierdes tanto.

 

3. Deja de rodearte de personas tóxicas

Ser complaciente es un imán para este tipo de personas interesadas y aprovechadas, rodearte de este tipo de personas te hace entrar en un bucle en el que a más complaciente más exigencias por parte de ellos y más en obligación te sentirás de hacer lo que no quieres con lo que más baja será tu autoestima y más frustrado y violado en tus principios te sentirás.

Acabo de dibujarte un mapa horrible, lo se, pero no por ello menos cierto. Como te decía antes el dejar de ser complaciente te llevará a reducir tu lista de “amigos” pero también se producirá una mejora en tu autoestima que favorecerá que te abras a personas que te quieran por lo que eres y no por lo que les das.

 

4. Define tus límites

Muchas veces el problema parte de que no existen límites en ti, cedes ante todo y todo te “da igual”. Haz entender a los demás tus valores, tus principios, por donde pasas y por donde no, así los demás se cohibirán de pedirte cosas que saben que no casan contigo.

 

5. No te sientas culpable

Es un primer sentimiento cuando decimos que no las primeras veces, una sensación de que estás siendo egoísta te inundará, es solo un espejismo, la respuesta diferente a no hacer un mal habito que tenias adquirido, cuando te inunde esta sensación piensa en los motivos que te llevaban a ser complaciente y sobre todo recuerda que decir que no no es un crimen, es una habilidad incómoda pero grábate que si fuera algo por lo que sentirte culpable, no sería un derecho asertivo básico

 

Si crees que tienes problemas para llevar a cabo esta tarea, si sufres como consecuencia de tu excesiva complacencia, no dudes en ponerte en contacto conmigo ya sabes que quiero ayudarte

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