Llámalo mala conciencia, remordimiento, peso… el caso es que ese juez que maneja los hilos de tu interior se encarga de dictar las sentencias que considera oportunas y esas sentencias son una carga enormemente pesada que entra en conflicto directo con tu bienestar emocional.

Cuando todo gira en torno a la normalidad no hay problemas, estos surgen cuando en su sentencia te declara culpable, ese sentimiento de  culpa es una emoción horrible y destructiva,  un duro golpe en el centro de tu conciencia.

Podemos diferenciar tres tipos de culpa en función de la localización del “crimen cometido”:

  • La culpa interna señala que has transgredido una regla de tu código de creencias, valores o comportamientos, los límites infranqueables.
  • La culpa ante la mirada de los demás: Resalta que has ido más allá de las normas aprendidas con aquellos que quieres y a los que perteneces: familia, amigos, compañeros de trabajo etc.
  • La vivencia empática de un daño que hemos inflingido a alguien y nos pesa.

¿Motivos? Miles, millones diría: no hiciste, no volviste, no llamaste, discutiste con…, no actuaste como debías en…., en definitiva todo lo que vaya en contra del afán por ser prefectos.

Esa sentencia de culpabilidad paraliza,  lo hace hasta tal punto que no te permite avanzar, asumir tus acciones y hacer algo para enmendarlo en medida de lo posible, no, lejos de eso repites machaconamente los motivos que te llevaron a este estado de parálisis hasta que alguien o algo, un “ente desconocido” te castigue por lo ocurrido.

Ese “ente desconocido” eres tu mismo y tu castigo es precisamente esa parálisis y esa repetición incesante de la sentencia: CULPABLE, CULPABLE, CULPABLE…. que te atormenta hasta hacerte perder por completo el equilibrio emocional.

 

¿Qué puedes hacer para liberarte de ese sentimiento?

  1. El dolor que sientes no te libera de la responsabilidad de tu acto, no permanezcas en esa inocencia:

El sentimiento de culpa conlleva que permanezcas en un estado de malestar tanto físico como mental. ¿Ese malestar te sirve de disculpa? Curiosamente si, es como si ese sufrimiento que te infringes te hiciera cumplir la pena impuesta por ese juez interior. En definitiva cuando te sientes culpable crees que tu dolor te libera de la responsabilidad y permites que ese malestar perdure para aliviarte de la culpa a través del sufrimiento que te ocasiona a nivel físico y emocional.

 

2. Encuentra a tu acusador interno

Ese acusador interno es el diálogo de ideas irracionales adquiridas a lo largo de tu vida, todos tenemos un acusador interno, trata de darte cuenta de cómo es, cómo habla, cuáles son sus valores, a quién se parece… Este acusador nos proporciona reglas estrictas, está colmado de “deberías”, de hecho cuando te sientes culpable probablemente es porque estás transgrediendo algunos de estos “deberías”.

 

3. Sé consciente del origen de tus creencias irracionales

Intenta identificar a las personas de tu alrededor que podrían decir las palabras del acusador, muchas veces son los padres o familiares más cercanos.

Las frases de los acusadores están basadas en tus experiencias previas, las has tragado sin digerir y se convierten en molestas, localízalas y debate con tu acusador interno hasta eliminar esas creencias o pensamientos irracionales.  Por ejemplo: del dictado acusador “no debes sentir miedo porque es de cobardes” a la afirmación “puedo sentir miedo a veces, pero sin abandonar la acción que quería realizar” hay una diferencia abismal en cuanto a adaptabilidad y en cuanto a sentido de culpabilidad ante su transgresión, obviamente.

 

4. Reconoce que eres humano

Reconocer que como humano puedes sentir agresividad, miedo, deseo, sufrimiento y no solo eso, sino reconocer que puedes causar esos sentimientos a otros,  te hace más completos, te hace tener mayor capacidad de actuación ante situaciones en las que puedas necesitar de esa fuerza interior que te haga ver que no eres perfecto.

Además reconocer tu humanidad te permite entender que si ocasionas daño a otros, con total probabilidad no sea con mala intención, por tanto te hace actuar en consecuencia y resolver la cuestión de la mejor forma posible.

5. Hazte responsable de tus actos

Ser responsable implica tener la capacidad de responder ante las situaciones, esto es, cada respuesta que des es voluntaria y  asumes las consecuencias.

Si perjudicamos a alguien, tenemos que asumirlo e intentar hacer hago de forma voluntaria para solucionarlo o para reponer nuestra falta de la mejor forma posible, la culpa no resuelve nada, solo paraliza, y la paralización no repone el daño que hayas podido ocasionar.

 

6. No está mal sentir bienestar

Quizá esto pueda sonarte a raro pero lo cierto es que por mucho que creamos avanzar, lo cierto es que nuestra cultura alberga la creencia de que el éxito solo es válido si se obtiene con  esfuerzo y sufrimiento. En la medida que seas bueno y te sacrifiques, podras ser premiado y llegar a ganarte el cielo. Esta creencia provoca que cuando tu estado es de bienestar , cuando sientes que las cosas van bien, te sientas culpable por ello.

Interiorizar que el bienestar no atrae a la desgracia, sino que puede ser algo que perdure y que conlleve un mayor bienestar, pueden ayudar a que no te sientas culpable por disfrutar y tener momentos de bienestar.

 

7. Aprende a valorarte

Cuanto más asumes que tienes la capacidad de responder ante las situaciones y más crédito te das a ti mismo, menos culpable te sientes.

En cambio, en la medida en que te sientes menos a gusto contigo mismo, más delegarás en los demás y más crédito darás a tus acusadores internos y a sus creencias irracionales sobre lo que te ocurre y si te fijas es una pescadilla que se muerde la cola y repite la escena hasta que ni siquiera eres consciente del motivo por el que estás en el estado en el que estás.

Aprende a valorarte, a cuidar tu autoestima, ya que cuanto menos te valores a ti mismo, te sentirás culpable con mayor facilidad.   Descubre como hacerlo por ti mismo y si no te ves capacitado busca ayuda profesional, a veces encontrar la guía y los pasos adecuados son tan fácil como decir “necesito ayuda” y te recuerdo que en esa tarea yo quiero ayudarte.

 

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