El tema que nos ocupa hoy también está relacionado con nuestra visión optimista de la vida, se trata de una “característica ambigua” que penetra en nosotros y nos confunde a menudo, ya que nos pueden resultar positivas, aunque si analizamos un poco, lejos de eso, su persecución puede producir en nosotros malestar, estrés e imposibilidad para conseguir nuestras metas entre otras muchas circunstancias.
Una de esas características ambiguas es el perfeccionismo, ese deseo irrefrenable por que todo lo que nos rodea (dependa de nosotros o no) sea “perfecto”.
  Tenemos que caer en la cuenta de que la búsqueda de la perfección es una meta inalcanzable ya que por mucho empeño que le pongamos a las cosas todo es mejorable. 

 

Para contraponer esos aspectos negativos del perfeccionismo podemos relajarnos y quedarnos con el termino “ambición sana”. A continuación os expongo las diferencias entre ambas.
 
Perfeccionismo
Ambición sana
1. Te sientes estresada, acelerada y motivada ante el miedo al fracaso Te sientes con ganas de hacer cosas motivadas por la ilusión
2. Tus logros no parecen satisfacerte jamás Tu esfuerzo te hace sentirte feliz y satisfecha
3. Crees que debes impresionar a los demás con tu inteligencia o con tus logros para que te quieran o respeten No sientes que debas ganarte el afecto a la amistad impresionando a los demás. Sabes que las personas te aceptarán tal como eres
4. Cuando cometes un error o no alcanzas un objetivo importante, adoptas una actitud autocrítica y te sientes fracasada como ser humano No temes cometer errores. Consideras los errores una buena oportunidad para aprender y evolucionar
5. Crees que debes mostrarte siempre fuerte, manteniendo tus emociones bajo control No temes ser vulnerable o compartir tus sentimientos con los demás

El perfeccionismo causa un gran malestar, en demasiadas ocasiones es base de ansiedad, paralización e incapacidad para tomar decisiones.

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