En unos días es el patrón de la Psicología en España, por eso hoy quiero hacer una pequeña reflexión sobre una profesión(la mía) que adoro. Desde hace seis años soy
licenciada en psicología y desde hace cinco trabajo en la Clínica la Serena
viendo gente a diario.  En estos cinco
años han pasado por mi consulta muchas personas que se han sentado frente a mí
y al presentarme su cara ha mostrado una mezcla de sorpresa y escepticismo.  Recuerdo con cariño las palabras de un señor
de 84 años que tras terminar la entrevista del reconocimiento de conductores,
que suelo pasar a todos, me dijo “señorita, que profesión tan preguntona la
suya” y en mi cara se dibujó una sonrisa que aún hoy aparece al recordarlo, o
las de otro que totalmente incrédulo me dijo “yo no necesito que me vea un
psicólogo, no estoy loco” y al terminar me comentó lo agradable y tranquila que
había sido su primera experiencia con un psicólogo hasta decir “has cambiado mi
concepto sobre tu profesión”.

 

Hace poco una señora me comentaba
que ella considera que los psicólogos somos
los “sanadores de dentro” no
sabía decirme exactamente que era ese “dentro”,  si hablaba de alma, de mente… ella lo
describía como esa voz que escucha, que conoce en su interior desde que nació y
que a veces se equivoca y la hace sentir mal, por supuesto no hablaba de
alucinaciones auditivas, hablaba de su “yo interior” de ese nosotros que solo
nosotros conocemos, que lleva a nuestro cuerpo por la vida tomando el control y
las decisiones, haciéndonos sentir de tal o tal otra forma y que no siempre
acierta y no siempre nos hace sentir bien. Tras pensarlo mucho  comprendí que tenía razón, que realmente un
psicólogo se ocupa de “guiar” esa voz con las estrategias y recursos que están
a nuestro alcance y que a alguien algún día se le ocurrió llamarle terapias.

 

¿Qué pasa entonces? ¿Porqué esas
reticencias? Pues fácil, ese “yo interior” no se ve, no se toca, no está
localizado en ningún lugar que pueda verse mediante radiografía, imagen por
resonancia magnética, ecografía… y por tanto no es factible que pueda “enfermar”
y que ese “enfermar” sea tratable, vivimos en una sociedad hipermedicalizada e
hipermedicamentada y eso nos hace que en muchas ocasiones busquemos soluciones
a determinados problemas donde no los vamos a encontrar y directamente ignoremos
lo sencillo, lo fácil: escucharnos a nosotros mismos, escuchar lo que
necesitamos.

 


¡!Yo no estoy loco!!  
Cuantas
veces he oído esa frase, no todos los pacientes que acuden a consulta tienen
problemas mentales graves, de hecho la gran mayoría acuden a consulta porque
están atravesando un momento de malestar en sus vidas o que simplemente
necesitan hablar y desahogarse para liberarse de peso innecesario que les
impide salir de esa espiral de malestar en la que se encuentran inmersos, otros
necesitan orientación, aprender ciertas habilidades. Recuerdo que en la
facultad la profesora de psicopatología nos dijo una vez “la gran mayoría de
nosotros somos patológicamente normales, pero todos nosotros pasamos por malos
momentos en nuestra vida” y es ahí donde el psicólogo realiza una función
importante.

 

¡Adiviname el futuro! : No hombre no, yo no sé que le va a pasar
mañana a nadie ni se ver por un dibujo como te va a ir la vida ni puedo
predecir tus éxitos por un sueño ni nada por el estilo, creo que esto está un
poco relacionado con lo que decía antes de:  “como no se vé ni se mide debe ser paranormal”,  no es así, un psicólogo no hecha cartas, no
lee bolas de cristal ni adivina leyendo la palma de la mano, un psicólogo es
una persona que ha estudiado la conducta humana con el objetivo de comprender el
porqué de los problemas psicológicos y el porqué de determinadas respuestas a
los acontecimientos que ocurren en nuestras vidas, es una persona que ha estudiado
la forma de enseñar a esas personas estrategias para sentirse mejor a través del
trabajo conjunto dentro y fuera de la consulta, es  una persona que tiene como objetivo el que
sus pacientes logren alcanzar una vida plena y satisfactoria.
Hay muchos mitos a cerca del
papel del psicólogo y no es cuestión de eternizar sobre ello,  creo que hablar sobre nuestro trabajo dentro
de la consulta ayuda a que se eliminen ciertos “miedos”, por supuesto estoy
aquí para aclarar cualquier duda que os pueda surgir sobre nuestro trabajo.
                                                       La única manera de asegurarnos la
felicidad es acostumbrarnos a ser felices, a pesar y no a causa de lo que la
vida nos traiga.
Saludos a todos y feliz día de la Psicología.