En mis sesiones con parejas suelo utilizar mucho la metáfora de que una relación debe ser como un camino que
recorremos juntos las dos personas, ese camino tiene baches, bifurcaciones, peligros,  momentos más llanos, subidas,
bajadas etc.

Lo que es imprescindible a la hora de hacer ese camino es que los dos tengamos el mismo destino, que vayamos juntos y que decidamos arreglar cada dificultad que nos encontremos trabajando juntos para tal fin. 

Utilizando esta metáfora, seguro que conocéis alguna pareja que aunque comparten ese camino, no tienen el mismo destino, se limitan a  funcionar por inercia y tras años de relación no están mal pero tampoco están bien,  han aprendido a estar el uno junto al otro pero se han acomodado y carecen de ese objetivo común  ¿por qué comparten su vida con alguien que no comparte sus objetivos?

 

Empecemos por el principio:

Realmente es muy sencillo iniciar una relación, con una atracción física recíproca, compartir algunos intereses que puedan rellenar conversaciones y poquito más.

Es algo muy rentable, ya que con poquita inversión inicial obtenemos una grandísima cantidad de sensaciones placenteras.

Sin embargo, en contra de lo que muchas personas piensan esto es perecedero, es imposible mantener la sensación
constante de “mariposas en el estómago” de las primeras semanas, la relación evoluciona y muchas personas sienten el “ya no es como antes”, abandonan la relación en busca de esas sensaciones que en la actual ya no existen.

 

Una relación se construye a diario, comienza tras esos meses o semanas de “maripositas”.

Si no la construimos día a día existe el riesgo de continuar en una relación por plena comodidad, dejando a un lado la felicidad, y es que sin esfuerzo y sin la apuesta común de ambos la relación no puede avanzar.

 

¿Qué necesita una relación?

  • Ceder en algunos de nuestros intereses propios en pro de los intereses comunes: No se puede vivir en pareja sin renunciar a algunos privilegios de la vida de soltero, ambos debéis ser flexibles y realizar algunos cambios recíproco  por el bien de la relación, si solo uno es el que apuesta la relación está abocada a fracasar

 

  • Comunicación: hay que evitar la comunicación paralela dar por hecho las cosas lleva a confusión a enredos a dificultades absurdas y tan fáciles de evitar que no tiene sentido no hacerlo. Sin embargo, con el paso del tiempo la falta de comunicación se hace presente siempre. Hablar de los sentimientos, miedos, expectativas… es algo esencial, también es importante hablar del día a día, de los pequeños temas que hacen que simplemente crucemos palabras.

 

  • Respeto :Con esta palabra no solo me refiero a no agredir ni física ni verbalmente, es necesario respetar los intereses, los proyectos, las necesidades, la familia, los amigos etc.

 

  •  Compartir: si compartimos la vida con otra persona también debemos compartir proyectos, ilusiones y metas. Vivir juntos no solo conlleva repartir gastos, por supuesto que es importante compartir los bienes materiales, pero sin lo primero, no hay pareja, pasa de ser una relación amorosa a una relación de “compañeros de piso”. También es necesario tener en cuenta que no solo podemos compartir lo positivo, las cargas, los problemas y las dificultades también vienen de serie en la relación.

 

  •  Compromiso: esto implica todo lo demás, muchas parejas temen dar nuevos pasos en la relación por temor a perder algo, o porqué no están seguros de si seguirán juntos en el futuro, ¡ Nadie puede saber qué pasará mañana! Lo que sí está claro es que sin esos nuevos pasos que la relación pide por simple inercia, se produce un estancamiento, una exposición constante a temas de debate de ¿porqué el otro no quiere dar más? Esto lleva a dudas sobre los sentimientos, a discusiones y al final ocurre la profecía que se cumple a si misma.

 

  • Creatividad: necesitamos innovar en la relación para que no se detenga. Crear nuevas ilusiones, nuevas aficiones, nuevos objetivos y metas, moverse por diferentes círculos y enfrentarse a nuevos desafíos.

 

  • Intimidad: por supuesto, una relación de pareja debe ser exclusiva y no sólo en términos sexuales. Si la pareja no es principal  para la mayoría de las áreas de la vida, la relación hace aguas por algún lado

Teniendo en cuenta todo esto ¿Tu relación funciona por inercia? ¿compartes la vida con alguien que va al mismo destino que tu?

 

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