Que en la vida nada es blanco o negro es algo que a todos nos cuesta entender, nos cuesta porque hemos interiorizado una serie de valores y normas que creemos inamovibles, verdades absolutas que nos hacen víctimas de la rigidez mental.

Imagina un mundo de colores infinitos, de colores que te hicieran ser libres de esa rigidez, de colores que te permitan aceptar, rechazar o modificar tus respuestas en función de las necesidades de cada momento.

Deja de imaginar porque hoy quiero contarte como conseguir abrir tu mente de una vez por todas, conseguir esa flexibilidad que te permita alcanzar tu bienestar.

¿Qué es la rigidez mental?

La rigidez mental es la incapacidad para cuestionar las propias ideas, en consecuencia una y otra vez repites las mismas estrategias, planteas las mismas soluciones a problemas o acontecimientos diferentes.

Esto implica que te encuentres con muchos problemas en los que no des con una solución eficaz, cuando repites irreflexiva y mecánicamente las mismas estrategias a pesar de su resultado negativo y te das de frente con una pared de forma reiterada.

Si tu planteamiento se basa en que tus ideas sobre la manera de entender el mundo y el modo en el que te relacionas con los demás son las correctas nunca conseguirás avanzar, es más, lo único que estás haciendo es boicotear tu aprendizaje de nuevas experiencias.

Una mentalidad rígida se basa en supuestos que se han vuelto incuestionables y que normalmente llamamos prejuicios, mandatos y normas.

En algún lugar leí que estos son ideas fosilizadas y como tal se han vuelto inmodificables, además si nos paramos a pensar en un fósil caeremos en la cuenta de que en la mayoría de los casos se encuentran bajo capas y capas de estratos que han ido cubriéndolo a lo largo de los millones de años que han pasado, están ahí, enterrados. Estas ideas también lo están, bajo nuestra consciencia, surgen de forma automática y por eso son tan poderosas.

 

¿Como llegan estos supuestos a volverse incuestionables?

Captura de pantalla 2015-10-30 a las 0.06.31Un mandato se origina cuando se aprende una estrategia que en una situación concreta es adecuada, el problema aparece cuando, al cambiar la situación , la estrategia no lo hace y continúa repitiéndose de forma rígida. A medida que crecemos, atravesamos experiencias y tendemos a enlazar los resultados con algunas condiciones quenos parecen las más relevantes, pasando por alto el contexto y muchas otras condiciones, así, se va afianzando nuestro supuesto con la forma de “YO SE LO QUE OCURRE CUANDO….”

Por ejemplo hace un tiempo una paciente me contó que a pesar de que correr era algo que le entusiasmaba muchísimo nunca lo había intentado porque de pequeña siempre se le había dado mal la educación física, nunca se le había ocurrido pensar que la condición física y la resistencia son dos cualidades que mejoran con la práctica y que no dependen de otra habilidad mayor que cierta constancia y dedicación. Su pensamiento era “Yo se que si me pongo a correr no podré aguantar nada porque de pequeña no lo hacía”

Es imprescindible para eliminar esa rigidez que entiendas que tanto tú como tu contexto sois cambiantes.

 

Otro factor de “incuestionabilidad” es la imitación: ¿Cuantas veces te comportas de deteCaptura de pantalla 2015-10-30 a las 0.06.31rminada manera solo porque otros lo hacen así? Sea por su autoridad, por su prestigio o simplemente por seguir a la mayoría lo cierto es que la imitación nos hace ser rígidos en muchas cuestiones.
En este caso el supuesto es “ELLOS SABEN LO QUE OCURRE CUANDO….”

La imitación no es algo negativo, de hecho es un mecanismo de aprendizaje necesario y valioso, para muestra un botón: aprendemos a andar y a hablar por este mecanismo. Lo que ocurre es que la imitación debe ser un punto de partida, no de llegada. Se trata de agregar a esa información que los otros nos aportan, nuestra manera personal para hacer de esa idea o estrategia algo propio.
Captura de pantalla 2015-10-30 a las 0.06.31La última vía hacia la rigidez consiste en elaborar dogmas universales, vivimos rodeados de ellos, los hemos asimilado de tal manera que casi nunca nos damos cuenta de que están allí, ni cuando nos influyen, y eso es justamente lo que los hace tan difíciles de flexibilizar, aun cuando logremos tomar conciencia de ellos, están tan arraigados a nuestro ser que, a pesar de reconocer que no tienen fundamento ninguno, ponerlos en cuestión es realmente difícil.

Nuestra vida está plagada de decisiones grandes y pequeñas, de acciones triviales y trascendentes, de ideas su
perfluas o profundas que basamos pura y exclusivamente en que “ASÍ SON LAS COSAS” Hay un anuncio de televisión que refleja perfectamente algunos de estos dogmas universales

 

¿Cómo puedes liberarte de la rigidez mental?

 

El primer paso es reconocer aquellos supuestos que están detrás de tus conductas rígidas: Cuando tropiezas repetidamente con la misma dificultad o ves que varias personas te hacen varias veces la misma observación, deberías suponer que te encuentras ante un punto de rigidez.

Es probable que, relacionado con esta situación tengas algún supuesto que creas incuestionable y que te inmoviliza, pregúntate qué creencias se ponen en juego en dicha situación, búscalas en tu interior, estúdialas y tradúcelas.

¿De donde viene esa creencia? La respuesta a esta pregunta te orientará hacia uno de los caminos que siguen y que están directamente relacionados con los tres supuestos que he descrito anteriormente:

 

1- Actualiza tu experiencia: Compara el momento en el que aprendiste esa conducta con el aquí y el ahora ¿Cuales son las diferencias? ¿Y las semejanzas? ¿Sigue siendo aplicable la experiencia? y sobre todo ¿Sigue siendo útil?

Al hacer este análisis no olvides algo que cambia constantemente: ¡Tú mismo!. No eres el mismo que hace algunos años, por supuesto tampoco eres el mismo que cuando eras niño, tienes otros recursos. Estrategias que fueron imprescindibles en algún momento pueden ser innecesarias ahora, cosas imposibles en aquel momento pueden estar hoy a tu alcance, el solo hecho de que has crecido como persona puede marcar la diferencia.

 

2- Interioriza y lleva a tu terreno lo que aprendes de los demás: Cuando aprendas algo de los demás, debes hacerlo tuyo, personalizarlo, modelarlo, para que funcione mejor con el resto de tus creencias, tus intereses y tu personalidad, lo que aprendiste por imitación puede resultar muy valioso, pero, para que puedas servirte de ello adecuadamente, debes hacerlo tuyo.

Para que puedas modificar esas creencias como te parezca, hace falta dar un paso previo: perderles un poco el respeto. Esto no significa que las infravalores, sino, por el contrario, que le des a tu propia visión el mismo valor y, en consecuencia, que te permitas modificar las ideas de los otros para sentirlas como propias.

 

3. Localiza y neutraliza tus dogmas: Busca los mandatos, esos “deberías” universales.

El mecanismo es similar al de pasar un antivirus, en primero lugar porque para encontrar el problema es necesario revisar toda la información, y también porque una vez encontrados esos supuestos, tienes que comprobar si pueden eliminarse o no, en demasiadas ocasiones no se puede, a veces estan tan arraigados que solo podemos ponerlos en cuarentena.

Por eso si no consigues erradicarlos al menos sabrás en qué situaciones te traerán problemas y en consecuencia estarás preparado para actuar y sobre todo impedirás que esos dogmas se expandan e interrumpan tu actividad.

 

La rigidez mental o incapacidad para ser flexibles es un problema que ocasiona mucho sufrimiento al que lo padece y a los que lo rodean, si es tu caso no dudes en buscar ayuda, recuerda que para dejar de sufrir mejor es empezar hoy que mañana así que escribemé, ya sabes que quiero ayudarte.

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