¿Eres de las personas que constantemente estas dando vueltas a la misma idea? ¿tu cabeza está llena constantemente de preocupaciones y problemas?
Pensar demasiado o como solemos decir en psicología “rumiar“ una y otra vez sobre el mismo pensamiento es una de las quejas mas frecuentes de los pacientes que vienen a consulta.
Pensar es inevitable, el consejo “lo que tienes que hacer es dejar la mente en blanco“ está genial, sobre todo si viene acompañado de la receta mágica para hacerlo, pero lamentablemente no contamos con esa receta, NO SE PUEDE DEJAR DE PENSAR, NO ES POSIBLE DEJAR LA MENTE EN BLANCO, sin embargo, y afortunadamente, lo que si se puede es pensar una cosa cada vez, con esta entrada intento dar una serie de claves para intentar eliminar esta espiral de malestar que generamos con estas situaciones:
Considera las cosas desde una perspectiva más amplia: En muchas ocasiones nos empecinamos en algo, en una de las opciones disponibles, en un blanco o negro,   todo o nada. Sin embargo, en realidad la mayor parte de cosas de la vida no siguen esta dinámica. Si nos centramos sólo en la parte de algo dejamos de lado una perspectiva completa, siguiendo lo que la frase “que los árboles no te impidan ver el bosque”.

Sé una persona de acción.El tener que decidir en el corto plazo y con rapidez parece ser enemigo de la toma de decisiones correctas, pero no tiene porqué ser así. Podemos tomar decisiones acertadas con poco margen de error. El problema de la rumiación es que nunca acaba, siempre tiende a alargarse y a eternizarse. Plantéate tiempos más cortos para decidir, realistas y ajustados.

Date cuenta de que no puedes controlarlo todo.Querer abarcar demasiado y querer estar presente en todos los procesos y toma de decisiones que tenemos alrededor no es adaptativo y puede llevarnos a un desgaste innecesario. Delegar y priorizar aquí se convierten en los términos clave. Aprendiendo a delegar estarás haciendo un buen aprendizaje para dar prioridad a unas cosas u otras y además darte cuenta de que no todo pasa por ti.
No te pierdas en miedos difusos. Esta es una muy buena manera de perderse en pensar sobre esto y lo otro sin llegar a ningún punto, y además pasarlo mal dado que nos estamos focalizando en nuestros temores. El miedo aparece cuando objetivamente hay algo amenazante (alguien nos quiere agredir, un incendio, una situación ante la que nos faltan recursos…) pero en otras ocasiones es más difuso el motivo. Ponle nombre a aquello que temes de la manera más precisa posible.

Pasa más tiempo en el momento presente. Dice una frase que la depresión es hermana de vivir en el pasado y que la ansiedad viene pareja a estar en el futuro. Viviendo el presente nos permitimos conectar mejor con nosotros mismos y estar así pendientes de lo que ahora mismo pasa en nuestras vidas. La idea es de ocuparnos de una sola cosa en cada momento.

Es un síntoma común a todos los trastornos relacionados con el estado de ánimo y la ansiedad, ¿tiendes a tener este tipo de pensamientos rumiativos? tal vez necesitas ayuda antes de que el problema se agrave.

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