¡Eso
serán los nervios! ¡seguramente estas pasando por una etapa de mucho estrés!
¡Te estás obsesionando por nada! No te ocurre nada, solo son nervios!…
Expresiones como estas son muy frecuentes en el día a día de muchas personas
que sufren dolor localizado y que tras muchas pruebas y estudios médicos no
encuentran una patología orgánica que responda a la magnitud de ese malestar.
Estos síntomas no son fingidos, realmente producen un malestar significativo e
incluso incapacitan al que lo sufre para funcionar de forma normal, de hecho
suele ocurrir que estos enfermos se diagnostican con trastornos vagos y difusos
tipo “cajón de sastre” en vez de recibir el tratamiento para su verdadero
problema que es el  trastorno por
somatización

 

El
trastorno por somatización es uno de los problemas psicológicos más frecuentes
en las consultas de medicina general, su relación, más que con el área del
cuerpo concreta que se ha vuelto centro de atención del paciente, es probable
que sea con el funcionamiento cerebral o la regulación emocional que realice
este, incluso con el tipo de personalidad que presente. Esto no quiere decir
que los síntomas no sean reales y tampoco que el que los padece tenga control
consciente sobre los mismos, de hecho si el trastorno se cronifica y no se
busca solución a tiempo puede ocasionar graves complicaciones y riesgos para la
salud física a quien lo padece.
Por otro lado, es fácil imaginar
que la cronoficación por tanto, el sufrimiento de las somatizaciones acaba
provocando una alteración del estado de ánimo. Este estado afectivo comporta la
presencia de síntomas psicológicos y son percibidos como enfermedades y esto a
su vez genera más ansiedad y depresión dando origen a un círculo vicioso.
A nivel psicológico se sabe que los “somatizadores”
son personas, en las que se percibe una excesiva aprensión y una gran
sensibilidad para detectar en su organismo anomalías sin significación clínica,
las que convierten en el centro de su atención al interpretarlas de forma
amenazante.
Con toda probabilidad, se trata de personas especialmente vulnerables a
situaciones de estrés y que tienen dificultad para manifestar sus emociones y
sentimientos.
El objetivo principal del tratamiento psicológico es ayudar al paciente a
cambiar la percepción que tiene de sus síntomas, esto implica una serie de
cambios en el comportamiento del paciente. Hay muchos estudios que abalan la
eficacia del tratamiento cognitivo-conductual en este campo.
Saludos
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