Hoy quiero hablarte de algunas trampas de pensamiento

Si pensamos en la complejidad de nuestro cuerpo es fácil llegar a la conclusión de que somos como una máquina perfectamente engrasada y orquestada que llega a un punto de sincronía tal que permite que nuestro cuerpo realice las funciones necesarias para nuestra vida.

La enfermedad podría definirse entonces como la falta de sincronía de uno o varios de esos engranajes, en la mayoría de las ocasiones y gracias a los avances en medicina,  esa puesta a punto puede realizarse porque hay una alteración observable que nos permite la localización exacta del origen del problema.

Si vamos un poco más allá y pensamos en el funcionamiento de nuestra mente, la cosa se complica infinitamente, la mayoría de los pacientes acusan una falta de comprensión de su problema por parte del entorno.

No hay una mano o un pie roto, no hay una alteración bioquímica (en algunos casos) no hay una ecografía, ni radiografía etc. en definitiva, no hay una prueba observable de que lo que ellos padecen es “real“.

En sintonia con esto, desde la psicología cognitiva hay numerosas teorías que nos hablan de unos intrusos que parecen estar presentes en todos los seres humanos pero que no en todos causan malestar.

Es en ese sector de la población que se ve influido de forma negativa por ellos donde se trabaja para conocer y modificar los llamados errores o distorsiones cognitivas, o mas fácil:

TRAMPAS DE PENSAMIENTO

– Generalizaciones excesivas:

Consiste en crear una regla universal a partir de un hecho aislado, para cualquier momento y situación (si ocurrió una vez ocurrirá siempre, si una persona me hizo daño todas las de su grupo son malas)

 

– Pensamiento todo o nada:

Es la tendencia a ver todo en categorías opuestas, “blanco o negro”, “siempre o nunca”, sin percibir matices ni puntos intermedios. Ej.: “Si el resultado no es perfecto, será un fracaso total”

 

– Pensamiento catastrófico:

Los acontecimientos tienen consecuencias espantosas, el pensamiento se centra en lo peor, todo es riesgoso y se espera la catástrofe. Se relaciona con pensamiento todo o nada, anticipación negativa, y magnificar lo negativo.

 

– Centramiento atencional:

Es la tendencia a fijar toda la atención en un aspecto, perdiendo flexibilidad y atención de otros factores. Ejemplos: centrarse en lo negativo, centrarse en sí mismo (cómo me veo, qué síntomas tengo), centrarse en los otros (qué espera de mí, qué piensa de mí, cómo puedo satisfacerle), centrarse en la evaluación (cómo estoy quedando frente a los demás).

 

– Falacias de control:

Estas trampas de pensamiento consisten en creer que tenemos control sobre todo y todos y que por tanto es nuestra responsabilidad, o lo contrario, pensar que no podemos controlar nada de lo que ocurre a nuestro alrededor y somos víctimas indefensas.

 

– Pensamiento autoreferencial:

La persona considera que todo lo que sucede le involucra, se siente responsable de todo lo que sucede, y todo lo relaciona con su persona.

De todo lo que ocurre infiere información sobre sí mismo (“si el otro bosteza, significa que lo estoy aburriendo”, “si la conversación muere, es que yo no supe mantenerla”).

Se pregunta constantemente “¿cómo me estarán viendo ahora?” y registra información sobre sí mismo (qué síntomas siente, si son observables, qué información le dan los otros sobre su desempeño).

Esa atención en sí mismo disminuye los recursos atencionales que emplea en comprender al otro, disfrutar de la comunicación, o ejecutar la tarea presente.

 

– Atribuciones causales sesgadas:

Consiste en creer que las cosas negativas que ocurren siempre son culpa nuestra, y por el contrario, cuando ocurre algo positivo pensamos que ha sido casualidad o que otra persona hizo algo pero nunca cuenta nuestro propio esfuerzo.

La culpa se asocia además con la idea de merecer un castigo, pero el castigo suele ser disfuncional respecto a otros objetivos.

Otro problema es el reproche (a sí mismo o a otros) por errores pasados (“debería haber hecho otra cosa”): no se acepta que en ese momento se eligió lo que se creía mejor, y que se elegiría otra cosa sólo en un momento posterior y a partir de otras experiencias, que no se poseían previamente.

– Razonamiento emocional:

Consiste en creer que lo que indican nuestra emociones negativas es la realidad: si lo siento así es porque es así… Me siento solos, sin amigos sin parar a contrastar la realidad observando otros hechos y momentos.

 

– Pensamiento rotulador o etiquetamiento indevido:

Aislar una conducta específica o rasgo de carácter y atribuírselo a TODA la personalidad en forma permanente. Se rotula la identidad con una etiqueta inalterable. Ej.: “No hice bien el trabajo. Soy un inútil”.

Las etiquetas se aplican a sí mismo, a los otros, a situaciones o categorías sociales (de raza, sexo, credo, etc.): “soy un inútil, ella es insoportable, la vida es difícil, es un maricón”.

Se interpretan las situaciones desde estereotipos rígidos, y se deja de ser flexible para discriminar matices. Cuanto más rígido, menos permite ver las cosas de otra forma.

 

– Deberias, exigencias excesivas (a si mismos y a otros):

Para algunos funciona como forma de motivarse, pero suele generar emociones negativas: culpa, ansiedad, displacer, resentimiento, etc. Se compara lo que se “debería” ser o hacer, con lo que se es o se hace en realidad.

El exceso de responsabilidad y exigencias aumenta la ansiedad y deteriora el desempeño.

Cuando la persona fracasa en la comparación, siente culpa y frustración.

 

Cuando logra cumplir las expectativas, usualmente tampoco lo disfruta, porque siente que lo hizo presionado, por obligación, y no por ganas.

 

Estas son solo algunas de las muchas trampas de pensamiento en las que podemos caer, la idea es que analicemos esos  que nos hacen sentir mal y veamos si la conclusión es que estamos cayendo en ellas, si es así pues a trabajar para cambiar esta circunstancia.

Conociendo las trampas de pensamiento es más fácil que caigamos en la cuenta de que esto es así.

¿Quieres formar parte de esta gran familia de emocionadillos? Solo tienes que suscribirte con tu email y recibirás como regalo de bienvenida mi ebook “AUTOESTIMA: 10 claves para conquistarte” además de estar al tanto de todas las novedades y promociones del blog.

Estaré encantada de que te unas

 

error: Content is protected !!

¿Quieres aprender a vivir tu vida desde el lado positivo?

- ¿Sabes que una autoestima sana garantiza tu equilibrio emocional?

- ¿Sabes gestionar tus emociones de una manera adecuada?

- ¿Sabes por donde empezar?

Entra y recibirás solo por entrar mi minicurso EQUILIBRIO EMOCIONAL además de otras muchas herramientas que te permitirán vivir tu vida desde el lado positivo

¿A QUÉ ESTÁS ESPERANDO PARA VIVIR PLENAMENTE?

Mira en tu bandeja de entrada y confirma tu suscripción para que pueda enviarte el regalo de bienvenida