Que los vendedores de felicidad existen es algo que siempre he tenido muy presente, vendedores o vendehumos, llámalo como quieras, el caso es que estan por todas partes con algo “maravilloso” que ofrecerte para que tu vida sea una maravilla digna de cuento de hadas.

 

El caso es que por algun motivo hay personas que solo ven a estos vendedores de felicidad en profesiones relacionadas con la salud mental o el crecimiento personal, que no digo que no los haya, como en todo, pero de ahí a generalizar tan descarada, dolorosa y arbitrariamente…

 

De hecho ya te he contado muchas veces que a diario tengo que encotrarme con comentarios del tipo “para decir lo que dices tu no hace falta estudiar tanto” o “yo también soy un poco psicólogo” o directamente “ir al psicólogo no sirve para nada”.

 

Pero lo del otro día fue diferente, y quizá la reflexión sobre la conversacion durante estos días es lo que me ha llevado a escribir este artículo quizá, confieso, un poco cargado de rabia.

 

Te contaré la escena:

 

Ya sabes que soy mami y que este es su primer año de cole y ya tenemos cumples de los amiguitos y esas cosas, el caso es que el otro día en uno de estos cumples coincidí con la madre de un amiguito de Ignacio con la que tengo cierta amistad.

 

Ella tiene un trabajo relacionado con la salud pero desde una perspectiva más de rehabilitación mental y física, y de hecho en su equipo de trabajo también hay algún psicólogo.

 

Empezamos una conversación en la que ella comenzó a contarme que estaba atravesando una mala etapa y en un momento determinado me dijo: “voy a tener que buscar un psicólogo”.

 

Yo la animé muchisimo a hacerlo y que incluso me ofrecí a recomendarle alguno (ya sabes que como profesional de la salud mental no puedo tratar a familiares y amigos ¿no?)

 

Su respuesta fue que en nuestra zona no habia ningun profesional cualificado, que todos eran charlatanes “sacaperras” y que realmente no ayudaban en nada.

 

Ante tal contundencia en su afirmación me apresuré en preguntarle que a que pofesionales habia ido y su respuesta fue “a ninguno”, entonces le dije “pero te habras informado” a lo que, contra todo pronósitoco (o no), respondió “la verdad es que no”

 

Lo siguiente que salio de mi boca fue: ¿entonces en que te basas para decir eso? conozco compañeros espléndidos que están en esta zona.

 

Su respuesta fue: a ver Andrea, reconzocamos que esto es una moda y hay mucho charlatán, lo que a mi me pueda decir un psicólogo yo ya lo se.

 

¿Imaginas mi cara? Obviamente salío la asertiva que hay en mi y en ese momento algo dentro se removio tanto que tuve que ser un poco ofensiva para evitar que tanto dolor me produjera una úlcera de estómago.

 

Al final todo acabó en un: a ver Andrea que no quiero que te ofendas… (un poco tarde para eso) y sinceramente yo si creo que la ofendí con mi respuesta, aunque

te prometo que en todo momento fui muy asertiva.

Esta conversación lleva rondando mi cabeza desde entonces, muy a mi pesar debo reconocer que hay una sobre-explotación de la palabra felicidad, todo el mundo trata de vender la fórmula secreta para que seas feliz.

 

Pero igual que siempre he tenido clara la existencia de vendedores de felicidad, también he tenido cristalino que no estan relacionados con una profesión concreta: no son psicólogos o coach, no son personas que trabajen en desarrollo personal, quizá, como dicen en mi pueblo: unos crien la fama y otros escarcen la lana.

 

Con esto tampoco quiero decir que todos estemos libre de culpa, también se suele decir en mi pueblo eso de: “hay de todo como en la viña del Señor”.

 

Dejame explicarte:

 

Estos vendedores de felicidad se encargan de que entiendas que todo es necesario, todo es urgente, todo es estatus, todo es salud y todo es en pro de tu bienestar y tu felicidad.

 

  • Si quieres que un producto funcione solo tienes que generar una necesidad en la gente, hacer ver que tu producto es imprescindible para su seguridad o para su bienestar, y que sin el nunca podrán ser felices.

 

Un claro ejemplo de ello lo viví cuando estaba embarazada: en el mundo de los bebés todas las chorraditas son “imprescindibles” para la seguridad del bebé y como madre primeriza obviamente compré todo lo que era “mejor para el”.

 

No comprar lo “mejor” y “mas seguro” genera una sensación de culpabilidad enorme: ¿y si por no comprar esta marca que es la mas segura del mercado le pasa algo a mi niño?, ante esta tesitura ¿como voy a ser feliz?

 

Fijate si este factor es ifluyente que los vendedores de felicidad en este caso ni siquiera tienen porqué estar en las tiendas o los anuncios, son los propios familiares y amigos los que “recomiendan” de forma encarecida escoger tal o tal otra marca o producto.

 

  • Seguro que conoces a muchisima gente que gasta el sueldo que no tiene en comprar marcas caras con la simple finalidad de aparentar un estus diferente.

 

  • Ultimamente también reina esa opinión de que vivir experiencias es lo que produce la autentica felicidad, la palabra experiencia es muy utilizada por los vendedores de felicidad: la experiencia de viajar, de comer en un restaurante caro, de tirarte un pedo de unicornio…

No exagero, tengo unos amigos que organizan experiencias rurales para ingleses y entre otras cosas pasan un dia recogiendo olivas para “disfrutar de la experiencia” y la verdad es que lo petan (que le digan a los jornaleros lo que se disfruta cogiendo olivas).

 

El otro día lei un artículo de un periodico serio en el que decian que el secreto de la felicidad está en viajar incluso por encima de casarse o tener hijos, todo esto segun un estudio realizado por una agencia de viajes online.

 

Claro no tiene nada que ver que el estudio lo haya hecho una agencia de viajes…

 

Pues sí, es verdad que para muchas personas viajar es su fuente de bienestar, eso que se podría llamar felicidad, a mi también me encanta pero no por eso a ti te tiene que producir el mismo efecto.

 

 

En el mundo del trabajo online también se utiliza mucho este recurso de vivir libre y viajando sin atarte a una oficina o a un lugar, oye que digo yo que habrá gente que le guste su trabajo normal y hechar raices ¿no?.

Nos bombardean, nos influyen constantemente eligiendo por nosotros ese secreto de la felicidad y esa elección impuesta nos hace infelices.

Deseamos tener todo eso porque nos dicen que eso es felicidad y al final no perseguimos lo que realmente nos produciría ese bienestar.

 

 

Lo que no te dicen los vendedores de felicidad

 

Pues si, hay muchas cosas que los vendedores de felicidad no dicen, evidentemente, entre otras cosas no te dicen que ser feliz no es algo que puedas conseguir con productos, con dinero, con salud o con experiencia.

 

Se feliz depende única y exclusivamente de ti, de tu planteamiento de vida, de tu gestion emocional de tus características personales, de tu forma de ver la vida y enfrentarte a las situaciones, de tus expectativas, objetivos y metas.

 

Ser feliz es una responsabilidad personal  y nadie puede decirte lo que hará que lo seas, solo la reflexión y el autoconocimiento pueden darte la respuesta de que es aquello que te proporcionará bienestar y felicidad.

 

O tal vez no, tal vez tu prefieras que te guien, te guste eso de los vendedores de felicidad, al fin y al cabo facilitan la tarea de reflexionar. Si es así permiteme decirte que ¡Ole tú! 😛 pero porque sea lo que tu quieres, (no se si me explico).

 

Para el resto, el problema es que hay demasiado ruido fuera, demasiado empeño en que no reflexiones, demasiada prisa y muy poco tiempo para esta reflexión, para este autoconocimiento.

 

Por eso nadie puede decirte que tu felicidad está en tener una relación o un hijo o cinco, tampoco en tener un mercedes o una casa de 500 metros cuadrados.

 

Por supuesto nadie pueden decirte que el secreto está en pasarte tres cuartas parte del año viajando a paises exóticos o viviendo en la naturaleza, o en una gran ciudad…

 

 

Ni siquiera meditando, practicando relajación o yoga para encontrar tu paz interior ¡No! ¿porqué? tal vez a ti te encante el ruido, bailar o romper platos (yo que se) y no quieras oir ni hablar de eso de la paz interior.

 

El secreto de esa felicidad no está en ninguna de esas cosas, o tal vez si, sea como sea la respuesta solo puedes encontrarla tú.

 

Estoy releyendo el post y me doy cuenta de que al final es una reflexión que necesitaba hacerme a mi misma, no estoy muy segura de que sea acertado publicar esto porque como te decia antes va un poco cargado de esa rabia que siento ante el desprecio de mucha gente hacia su propia salud mental y la de los demás.

 

Quizá me haya rallado un poco 🙂 no obstante no intento ofender a nadie, simplemente quiero hacerte y hacerme consciente de que nadie puede decidir por nosotros en algo tan personal como nuestro camino para ser felices.

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