Ansiedad ¿es tan mala como crees?

ansiedad

Es verano. Ramón está plácidamente acomodado en una mullida tumbona de la terraza de su chalet. La temperatura es perfecta, una suave brisa le envuelve y está a punto de dar una cabezada.

Las vacaciones son magníficas.

Justo antes de cerrar los ojos, ve a su hijito, que apenas anda, al borde de la piscina.

A partir de ahí todo es muy rápido. Ramón nota como si algo le golpeara fuertemente en su interior, su corazón se acelera a velocidad de vértigo, sus músculos se tensan y sus piernas le catapultan hacia delante. En segundos cubre la distancia que le separa de su hijo y antes de que nada pueda suceder, el niño está en sus brazos.

Ramón acaba de vivir una potente reacción ansiosa.

Todo el mundo habla de nervios, estrés, tensión, miedo, pero ¿qué es realmente la ansiedad?

Es un sofisticado sistema de supervivencia, un mecanismo destinado a hacer que los individuos de una especie sobrevivan a los peligros que el mundo les depara.

Este sistema defensivo se encuentra hasta en los organismos más primitivos y, a medida que avanzamos en el orden natural de las especies, su complejidad, eficacia y sofisticación va en aumento.

En la especie humana, el grado de desarrollo alcanzado es realmente espectacular. Se puede decir que hoy estamos aquí porque nuestros antepasados tuvieron ansiedad. Esa ansiedad les permitió no desaparecer como especie sorteando toda clase de peligros y depredadores.

En particular, la ansiedad nos prepara para afrontar situaciones peligrosas de dos maneras: luchando o huyendo.

Un hombre primitivo, cuando se encontraba con un depredador o con un enemigo de un clan contrario, tenía que decidir en segundos si se enfrentaba o si, por el contrario, debía escapar. Para poder hacer ambas conductas con eficacia, la ansiedad era su mejor aliado.

También lo fue para Ramón. Al percibir una situación de grave peligro, el viejo sistema de la ansiedad se disparó con tanta rapidez y eficacia como lo hacía en los hombres primitivos hace 20.000 años. La ansiedad le sirvió para decidir su plan de acción, correr mejor que gritar, y para ejecutarlo con una celeridad impensable en una situación de relajación.

La ansiedad le ayudó a pensar mejor y a moverse más rápido.

Parece por tanto que la ansiedad no es tan  mala como pensabas ¿verdad?.

Más bien todo lo contrario, es un proceso natural e inevitable.

En ciertas ocasiones, es imposible no ponernos ansiosos cuando percibimos una situación como peligrosa o difícil de alguna manera.

También es normal que el mecanismo de la ansiedad se ponga en marcha ante situaciones nuevas o desconocidos, como hacer un viaje, iniciar un nuevo trabajo o conocer gente nueva.

La explicación es la misma, lo nuevo, desde un punto de vista de la especie, podría ser potencialmente peligroso, y por ello entramos en un moderado estado de alerta.

Si las bondades están claras ¿por qué, sin embargo, el término ansiedad se asocia a problemas?

Examina el siguiente ejemplo: Pilar es una alta ejecutiva de una importante empresa multinacional. A menudo, como parte de su trabajo tiene que tomar el avión. Para ella es un suplicio.

Varios días antes su sistema nervioso ya está desbocado: nota mareos, sudor, taquicardia, sensaciones en el estómago y, a veces, le cuesta respirar. El momento del despegue es el peor. En su mente ella “sabe”que el avión va a sufrir un terrible accidente y, en ocasiones, puede verlo.

La solución que ella ha adoptado es la de usar una alta dosis de ansiolíticos e intentar distraerse escuchando su música favorita con un ipod. Pilar tiene un trastorno de ansiedad, una fobia específica a volar.

 

Como ves, tener ansiedad es algo bien diferente de tener un trastorno de ansiedad.

En estos trastornos, el programa de ansiedad se pone en marcha ante situaciones que, en principio, no implican peligro o que e riesgo es realmente muy escaso.

Lo patológico de un trastorno de ansiedad no es en sí la propia reacción de ansiedad, sino que ésta se dispara innecesariamente.

Es una falsa alarma. Si Pilar notara su reacción de ansiedad encontrándose cara a cara con un lobo en un bosque del norte, su ansiedad sería una magnífica ayuda. Pero el problema es que es víctima de la ansiedad en los aviones, que técnicamente son el medio de transporte más seguro.

La intervención va dirigida a reajustar esos fallos de alarma, a entender que esta alarma salta ante situaciones que no requieren de ella porque realmente no tienen ningún peligro para la seguridad.

Seguro que alguna vez has vivido la situación de ir por la calle y de repente un coche dispara su alarma sin que aparentemente haya ocurrido nada para ello, en el taller se reajusta porque hay un fallo con la misma, pues cuando tu sistema de ansiedad salta igual que el de este coche la intervención se encamina a lo mismo.

Espero que todo lo que te he explicado te sirva como ayuda para guiar tus esfuerzos a trabajar contra este problema, también que empieces a pensar en positivo a cerca de este término tan demonizado, ya que en definitiva la ansiedad es una de las responsables de que hoy tu y yo estemos aquí.

 

 

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6 respuestas

  1. Hola Andrea,
    hace unos años tuve un fuerte episodio de ansiedad. Sufrí los síntomas que comentas y alguno más. Visto desde fuera parece que no es importante aquellas cosas que te preocupan, pero cuando lo sufres es todo un mundo. Lo superé porque soy muy optimista y positiva.
    Lo malo es el entorno que tiende a demonizar, a mirarte como si estuvieras loco, a no tomar en serio lo que dices o comentas y a confundirlo con depresión (que no siempre es lo mismo) .
    Un besote

    1. Hola Erika!
      Me alegro de que superaras esa situación tan desagradable, ver la vida de forma optimista ayuda a que este tipo de problemas no se agraven, ayuda a relativizar mejor y sobre todo a afrontar los problemas de forma más saludable, ¿se pasa mal hasta que resolvemos la situación? SI, pero posteriormente solo es un amargo recuerdo, el que no lo afronta lo pasa mal siempre.
      Los problemas de origen psicológico, llamemoslos trastornos o no, son todavía un tema tabú en la sociedad, por algún sitio explico que como no hay una prueba objetiva que los identifique (tipo radiografía, ecografía, tac…) pues definitivamente no existen y son «cuentos». Que le vamos a hacer, somos muy médicos todos y estamos muy medicalizados.
      Uno de los objetivos de deemocionesymas es precisamente ese, el conocer que nuestra salud psicológica no depende de pruebas objetivas sino de nuestro propio conocimiento de ella.
      Un beso enorme Erika, ¡me encanta tenerte por aquí!

  2. Estoy de acuerdo,y por algunas circunstanciasla experimenté, pero es verdad que no deja de ser un timbre, un consejo del cuerpo que te avisa para que pares un momento a coger aire. La ansiedad desaparece cuando te quitas el miedo a tenerla. Además personalmente me ha ayudado mucho la meditación, tanto que estoy estudiando coaching y mindfulness para poder ayudar de forma complementaria a quien necesite. 😊 gracias por la entrada

    1. Gracias a ti por tu aportación Eva!
      Me alegro de que encontraras la forma de escuchar a ese timbre, seguro que tu formación ayuda a muchas personas, he intentado ver tu blog pero me sale un 404, me encantará seguro.
      Un abrazo

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