En lo que respecta a tu intención de cambiar a tu pareja la historia tiene un principio, busquémoslo

 

Todo comienza con…..Tu película

 

¡Qué bonito es el amor! ¡Como nos hace cambiar! Sobre todo los primeros meses, ¡qué intenso! ¡qué perfecto! ¡qué maravilloso! No me puedo creer la suerte que he tenido de conocer a una persona que se adapte tanto a mis necesidades, que comparta conmigo exactamente las mismas aficiones…..

 

…¡El es taaan cariñoso, taaan atento, tiene una mirada taaaan especial, es fuerte, huele genial, es simpático y correctiisiimo, todo en él es perfecto! Nunca sube el tono en una conversación, es educado, culto, no sabe de groserías…. ¿qué más puedo pedir?

 

…¡Ella, ella es simpática, está buenísima, es guapísima y sensual, es una mujer muy femenina, es una mujer 10 simplemente espectacular! No se fija en esas típicas tonterías que suelen fijarse las mujeres, no me agobia ni exige nada…

 

¡Despertemos ya!

 

Tal vez esa sea la persona con la que quieres compartir el resto de tu vida.

 

Pero no se trata de un hechizo ni del resultado de la alineación de los planetas para que tú tengas al hombre o a la mujer perfecta, siento decirte que ¡NO ES TU ALMA GEMELA!.

 

No te enfades, no se trata de que yo quiera fastidiarte el día,  me siento en la obligación de sacarte de tu ensimismamiento por una razón aplastante:

 

¡ES OTRA PERSONA! y como tal no es perfecta, y sí, la palabra OTRA lleva implícita la idea de que es distinta a ti por tanto piensa diferente a ti y tiene gustos e intereses diferentes a los tuyos (al menos algunos).

 

No te imaginas la cantidad de parejas que buscan ayuda profesional simplemente por no entender este echo.

 

Con mis clientes trabajo esta tarea intensamente ya que aunque parezca una afirmación de perogrullo la realidad es que es bastante difícil de entender y cuesta bastante dejar de lado esta creencia tan dañina de que si el otro me quiere y es la persona perfecta para mi debe pensar, sentir y actuar como a mi me gustaría en cada momento.

 

¿Porqué, a pesar de saber esto, te entra esta “tontería” de cambiar a tu pareja?

 

Verás: cuando alguien nos enamora, la idealizamos, todo en el/ella es positivo y los “pequeñísimos”  defectos que pueda tener son prácticamente imperceptibles a nuestros ojos.

 

El problema surge cuando esos “minúsculos” defectos, con el tiempo empiezan a hacerse más y más grandes y empiezan a ser motivo de discusión (“te maquillas demasiado” “tanta simpatía confunde a los hombres” “otra vez te vas a ver el futbol” “nunca quieres salir” “estoy cansado de tus broncas”…).

 

Es entonces cuando ocurre el error y el terror de desear que nuestra pareja se comporte de forma distinta, incluso vamos más allá y trabajamos incesantemente para que sea una persona distinta, esto implica que debe  abandonar parte de su personalidad para encajar mejor con la nuestra.

 

Hay quienes constantemente desean cambiar cosas de su pareja, critican y “sugieren” qué debería hacer o cómo debería comportarse, y aunque te parezca increíble lo hacen con su “mejor intención” porque “aman a su pareja y quieren lo mejor para el/ella”.

 

También me encuentro casos extremos, personas poco tolerantes y autoritarias que pretenden coartar la libertad del otro porque su conducta no se ajusta al criterio que establecen y convierten la existencia del otro y la relación en un auténtico infierno (si te apetece que hablemos de este tema en otro post me lo dejas en comentarios) .

 

¿Por qué gastamos tanta energía en cambiar a alguien?

 

Intentar modelar a alguien a nuestro gusto es un comportamiento cruel.

 

Fíjate en la paradoja:

 

Cuando iniciamos una relación amorosa decimos amar a alguien por quién es y  luego, nuestro máximo interés es intentar hacer todo lo posible para cambiarlo cada día un poco más y que se ajuste al criterio que nosotros establezcamos.

 

Estar con una persona para hacer de ella nuestro proyecto de hombre/mujer ideal es un tremendo fracaso, debemos pensar siempre que elegimos a nuestro compañero por quien es y no por quien podría llegar a ser con nuestra ayuda.

 
Al fin y al cabo lo más importante en una relación es respetar al otro y aceptarlo como es, con sus virtudes y sus defectos.

 

¿Cómo acaba esto?

 

La desembocadura más que probable es que ambos caeremos en la frustración, uno por desear cambiar al otro y fracasar una y otra vez y el otro por no ser capaz de encajar en los cánones que insistentemente quieren imponerle.

 

Básicamente, los dos sufrimos y nadie puede salir ganando de una situación así.

 

A pesar de este sufrimiento conocido, este deseo de querer cambiar algún aspecto del otro se produce en casi todas las parejas: formas de vestir, palabras que no deben decir, codazos disimulados y pataditas por debajo de la mesa…

 

¿De qué no hablo?

 

Evidentemente con “intentar cambiar a tu pareja” no estoy hablando de determinados comportamientos que podrían estar perjudicando a nuestra pareja (malos hábitos de consumo, mala actitud con otras personas o con nosotros, despreocupación por el trabajo…)

 

O de intentar  (sin obligar) que tenga las mismas aficiones que nosotros para compartir momentos de ocio juntos, etc. Es normal que como pareja queramos crecer y ciertos cambios en ambos para adaptarnos mejor el uno al otro favorecen ese crecimiento.

 

Obviamente tampoco  estoy diciendo que no podamos actuar ante un comportamiento en particular  que nos hiera, en ese caso la solución está en hablarlo, no exigiendo.

 

Debemos caer en la cuenta de que, como dije antes, nadie es perfecto y todos tenemos aspectos que mejorar y nadie mejor que nuestra pareja para hacernos conscientes de ello.

 

Sin embargo, si decidimos cambiar debe ser por propia voluntad y no para evitar eternos conflictos.

 

 

POR TANTO…

 

…Pensar en que el otro se va a convertir en lo que nosotros queremos si insistimos en ello es un grave error, eso no ocurrirá o al menos no debería ocurrir.

 

Muchas veces pasa que nuestra pareja finge para complacernos o para evitar conflictos, pero seamos realistas, la mentira no puede ser sostenida por demasiado tiempo, es imposible fingir constantemente ser quien no se es, y piensa que su salud emocional y su autoestima pueden estar siendo dañadas por esta razón.

 

Si todo lo que hace tu pareja te molesta, alomejor el problema no está en ella sino en ti, puede que ya no sientas nada por esa persona o que simplemente estés cansado.

 

Si es el caso no tiene sentido seguir alargando ese sufrimiento ni perjudicar más vuestro bienestar por algo que no te llena, seguro que ahí fuera hay otra persona que se adapta más y mejor a eso que buscas, no trates de cambiar a tu pareja por alguien que no es.

 

 

Imagen: morgueFile

 

 

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