Si algo debes tener claro en una relación es que discutir con tu pareja es francamente inevitable, y diría más, es altamente deseable.

Me explico: una pareja que no discute, no crece como pareja, no avanza ni se conoce, ya que una discusión llegada a buen termino implica conclusiones importantes para ambos.

Pero una cosa es eso, y otra muy distinta lo que solemos hacer todos: discutir por discutir, esto no es conveniente, nos daña, nos hastía del otro, nos produce malestar e incluso replantearnos la relación y  ¿porqué? pues muchas veces por no saber hacerlo,  por ello debemos aprender a pelear.

 

 

¿Qué debes conseguir al discutir con tu pareja?

 

1#. COMPRENDER Y LOGRAR EL OBJETIVO DE LA PELEA.

 

Tal vez te sientas confuso sobre el objetivo de pelea. Piensa en el otro como enemigo, y, con los enemigos, uno lucha para ganar o para destruirlos.

Esta actitud tal vez sea la correcta en las relaciones superficiales, en las que tropiezas con antagonistas que desean acabar contigo, pero no en la relación intima.

No pelea para ganar, sino para despejar el ambiente, para hallar una solución, para compartir los sentimientos y obtener una mayor comprensión mutua… con lo que ambos ganáis.

Para conseguirlo has de tener en cuenta ciertas cosas:

  • Establece reglas básicas. Atacar ciertas áreas sensibles sólo produce daño.

    Di con toda claridad: “No saques nunca a relucir mis dificultades sexuales en una pelea”, o “No me compares con mi padre”.

 

Di todo lo que quieras de mis defectos, pero trátame como un ser con personalidad propia”. Cuando el otro se pase del límite establecido, tienes derecho a gritar “Falta”, y el otro debe parar. En la pelea debéis de ser capaces de luchar libremente sin temer la destrucción emocional.

 

 

  • La razón de la pelea ha de ser lo que crees que ha hecho tu pareja no la clase de persona que cree que es.

Ese tipo de peleas en las que se lanzan cuchillos como: “Eres un cobarde”, o “Estás obsesionado por tu padre” no resuelven nada.

Aunque se tenga razón, ¿qué puede hacer el otro al respecto? ¿Puede acaso resolver su complejo de Edipo en ese mismo instante, o incluso dentro de un mes? Estos errores en el modo de pelear sólo llevan a la frustración, la separación y al distanciamiento creciente.

  • La pelea debe estar igualada. Hay personas que pelean mejor que otras.

    Verbalizando mayor facilidad, chillan más o piensan con mayor rapidez. Como aquí no se trata de ganar sino de imitar más, las diferencias entre ambos ha de estabilizarse.

 

Un  medio: establecer la regla de que el más débil puede iniciar una pelea en cualquier momento, pero el más fuerte debe dar aviso por adelantado o comenzar la pelea sólo cuando el débil se sienta fuerte.

  • No acorrales a tu pareja. Esta clase de victoria produce desesperación y deseos de venganza en el otro, más que intimidad.

  • Habla después de discutir con tu pareja, al modo en que habláis de vuestra vida sexual.

    ¿Ganaste con justicia? ¿Creció con ella la confianza? ¿Fue la pelea abierta y franca? Di lo que te gustó, lo que no te gustó etc.

 

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2#. APRENDE A EXPRESAR TUS EMOCIONES A TRAVÉS DE LAS PELEAS.

 

Algunas personas nunca aprendieron a expresar cólera, si es tu caso, te sugiero el uso deliberado de las frases de conversación emocional negativa.

Porque tal vez seas muy adepto a decir con dulzura: “Me gustó lo que dijiste”, cuando en realidad estás pensando: “Me gustaría decirte que te fueras a la mierda por lo que acaba de decir, pero, si lo hago, nos meteremos en una pelea y eso es precisamente lo que no quiero”.

De este modo embotellas tus emociones. Empieza por decir: “No me gustó lo que dijiste”, a ver qué sucede. No tengas miedo a discutir con tu pareja

Otra técnica  consiste en hacerlas un poco en broma, tomad algo realmente trivial e interpretad la escena como si de verdad estuvierais peleando por ello.

Al principio, tal vez os sintáis falsos al respecto, pero al iros soltando, actuaréis con más espontaneidad y tal vez consigáis veros en una pelea autentica.

 

3#. APRENDE A CONTROLAR LAS PELEAS DESTRUCTIVAS.

Existen muchos tipos de peleas incontroladas:

Esa pelea repetida una y otra vez y que nunca lleva a ninguna parte… esa explosión en la que un cónyuge estalla de pronto y que raramente se refiere a un problema entre marido y mujer… o pelearse por lo erróneo, cuando se habla y se habla de todo menos del problema autentico… o esa pelea interminable en la que, al sacar a relucir todas las quejas posibles, no hay lugar a una comunicación concreta.

Si has aprendido el hábito nocivo y esencialmente pasivo de la pelea incontrolada, ahora puedes aprender un enfoque mucho más activo, a través de la crítica constructiva:

  • Prepárate para la pelea. Piense de antemano lo que esperas ganar con ella. ¿Deseas que tu pareja comprenda lo que sientes? ¿O sólo quieres desahogarte? Si eliges un objetivo como el de “humillarle, como él me humilla a mi”, es mejor que te detengas, que lo evalúes y que veas si es eso lo que realmente deseas. te servirán de ayuda estas preguntas clave:

 

¿Debo pelear realmente por esto o no?

¿Puedo tolerar la tensión que me producirá una pelea?

¿Estoy dispuesto a ser sincero?

  • Deja de pelearte porque sí. Fija el momento más adecuado para la pelea. Díle a tu pareja de qué va a tratar. Pruebe algo semejante a esto: “Me enfurece el modo en que actuaste anoche en la fiesta, y no tengo más remedio que decírtelo. ¿Qué te parece esta noche, después de la cena?”

 

No elijas para discutir con tu pareja precisamente el momento en que el otro se dirige a una reunión importante, o cuando ambos habeis bebido demasiado, pero tampoco reprimas tu cólera mucho más de veinticuatro horas. Este límite de tiempo impide que los sentimientos se diluyan y, cuando uno sabe que pronto discutirá lo que sea, se siente menos frustración.

  • No te salga del tema de la pelea. Si estáis discutiendo sobre el despilfarro y el otro saca a relucir a “ese horrible cuñado” o “¡vaya un modo de roncar que tienes!”, tienes derecho a detenerle. El otro ha de demostrar que su observación sí está relacionada con el tema de la pelea… o retirarla.

 

Recuerda que al discutir con tu pareja no tienes por qué llegar a una resolución definitiva. Es parte del intercambio continuo de sentimientos y de la compresión en una relación que va haciéndose más intima. Lo mismo que hay intercambio de ternura, hay intercambio de cólera, y, de ese modo, mejora la relación.

 

¿te sientes reflejado con estos objetivos? ¿crees que tu pareja y tu tenéis una forma de discutir sin rumbo? ¿entráis en un ciclo de destrucción con cada conflicto? Seguro que podemos ver donde está el fallo, ponte en contacto conmigo, ya sabes que quiero ayudarte

Un fuerte abrazo emocionadillo

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