Buscar una solución de problemas  adecuada es una tarea bastante complicada, de echo requiere de un gran esfuerzo personal y emocional.

Lo más sencillo suele ser postergar o incluso huir, a corto plazo es una estrategia estupenda ya que de forma instantánea reduce tu ansiedad y con ello aumenta el bienestar.

Pero seamos realistas, eso no es más que una trampa que tiene el tiempo contado, tal vez, como he dicho, sea una solución de problemas a corto plazo, pero lo cierto es que siguen ahí e incluso se hace más y más grande conforme más tiempo tardas en enfrentarlo.

Para evitar esa bola de nieve que formas cuando no te enfrentas correctamente, hoy quiero proponerte una una guía de solución de problemas.

Como te decía antes, cuando atravesamos situaciones difíciles, que requieren una solución por nuestra parte, solemos paralizarnos y posponer el enfrentamiento a ellas. Si nos armamos de valor y lo intentamos suele se de forma intuitiva, con un objetivo, tal vez, pero en la mayoría de los casos, sin un guión para obtenerlo, sin unos pasos previos, estudiados, para la consecución de ese objetivo de forma satisfactoria.

A decir verdad, la mayoría de las estrategias eficaces suelen estar basada en un proceso bastante complicado y que a menudo nos paraliza para la acción.

Esta “parálisis” ocasiona sufrimiento y ansiedad y como consecuencia una perturbación en tu salud psicológica.

Proceso “sencillo” para enfrentarnos a ese problema de una manera adecuada:

  • Orientación al problema

  • Definición y formulación del problema

  • Generación de alternativas

  • Toma de decisión

  • Puesta en práctica de la solución y verificación de la misma

  • Puesta en práctica de la solución y evaluación de los resultados

Te muestro cada paso de esta guía de solución de problemas en detalle

Orientación hacia el problema

En este primer punto el guión a seguir está compuesto por los siguientes cinco pasos:

  1.  Percepción del problemaConsiste en reconocer y clasificar en problema en función de todas las variables posibles
  2.  Atribuciones sobre las causas del problema: porqué y para qué surge este problema que tantos quebraderos de cabeza te está originado
  3.  Valoración del problema: Aquí toca darle significación al problema para tu bienestar psicológico y para el bienestar de los demás afectados.
  4.  Control personal: Aquí hay que hacer referencia a tu capacidad de actuación ante el problema en concreto, algunas preguntas que podrías hacerte son por ejemplo: ¿el problema se percibe como controlable? ¿puedes resolver tu el problema por medio de tus propios esfuerzos?
  5. Compromiso de tiempo y esfuerzo: Aquí está el punto clave, la disposición necesaria para dedicar el tiempo y esfuerzo necesarios para solucionar el problema.

Definición y formulación del problema

Una vez orientados y descritos todos los puntos anteriores toca definir el problema de forma concisa y concreta, intentando dejar el menor número posible de cabos sueltos, para ello:

  1. Busca toda la información existente sobre el problema. Puedes probar con el método de “las cinco W”, que son las cinco preguntas específicas:
  • who (¿quién?)
  • what (¿qué?)
  • where (¿dónde?)
  • when (¿cuándo?)
  • why (¿por qué?)

 

2. Describir los hechos en términos claros, evita enrevesar los hechos y deja a un lado las ambigüedades

3. Diferenciar la información relevante de la irrelevante, en este momento debes centrar toda tu energía y tus esfuerzos a ese problema concreto y dejar de lado las ambigüedades y aspectos de menor importancia.

4.Comprensión del problema: Es el momento de organizar la información de la que dispones para comprender la naturaleza del problema.

5. Establecer objetivos realistas en la solución de problemas. Evita plantear objetivos poco realistas o inalcanzables ya que esto solo producirá en ti frustración y malestar contigo mismo, además de dificultar la tarea de solución aún más.

6. Revaluación del problema. Una vez que has concretado y definido el problema, vuelve a evaluar con más precisión la importancia del mismo, considerando los beneficios de resolverlo o no, replantéate nuevamente las cuestiones anteriores y toma un punto de vista objetivo de toda la información actual.

 

Generación de alternativas

Te propongo dos principios para conseguir llegar a todas las alternativas posibles:

  • Principio de cantidad: Este principio plantea que cuantas más ideas alternativas se produzcan, más elevada será la probabilidad de que se generen opciones eficaces o de gran calidad. Las lluvias de ideas suelen ser geniales para esta tarea.

 

  • Principio de variedad: consiste en pensar en un amplio rango de soluciones posibles a través de una variedad de estrategias o tipos de enfoque.

Con estos principios cubres todas las posibles consecuencias con cada una de las soluciones que plantees, de este modo puedes escoger la que más beneficios y menos perjuicios ocasione.

 

Toma de decisión

Para tomar una decisión de forma adecuada teniendo en cuenta los pasos previos anteriormente será interesante que:

1. Anticipes los resultados de la solución, esto es, que pongas encima de la mesa todas, o al menos una gran cantidad, de consecuencias positivas y negativas esperadas, no solo a corto sino también a largo plazo.

2. Juzga y compara los resultados de cada solución: Tomate tu tiempo antes de actuar para chequear cada una de las soluciones de tu repertorio obtenido gracias al principio de variedad.

Los resultados relacionados con:

 

Puesta en practica de la solución y verificación de la misma

Una vez hecho los pasos anteriores es el momento de poner en práctica ese modo de enfrentamiento que has planeando desde hace rato.

Básicamente consiste en:

Lleva a cabo la solución elegida. A veces puede ocurrir que no sea posible llevar a cabo la solución escogida, debido a diversos obstáculos que se presentan obstaculizando el que puedas llevar a cabo esta puesta el práctica, en este caso puedes:

– Volver a etapas previas de la solución de problemas, para encontrar una solución alternativa .

– Centrarse en salvar los obstáculos que te impiden llevar a cabo la propuesta que has decidido

Puesta en práctica de la solución y evaluación de los resultados

Autoevaluación de los puntos importantes en cuanto al problema se refiere

Solución del problema: ¿Se ha resuelto el problema? – Bienestar emocional: ¿Como se sienten las personas afectadas? ¿Y tú?

Cantidad de tiempo y esfuerzo empleado: ¿te ha costado mucho ejecutar el plan que te he propuesto? ¿Merece la pena emplear todo el tiempo y el esfuerzo que has dedicado para solventar el problema?.

Autorreforzamiento. Recompensarse por el trabajo bien hecho, si el resultado es satisfactorio. Si la discrepancia entre el resultado obtenido y el esperado no es satisfactoria, ir al paso siguiente.

Recapitular y reciclar. Vuelve atrás en el proceso de solución de problemas y averigua las correcciones que debes hacer para hallar una solución más eficaz.

Como ves hoy te planteo un auténtico paso a paso para la resolución de problemas, con esta guía ya no tienes excusas para huir ni para postergar, así que ponte manos a la obra y enfréntate a tus problemas

 

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